Desarrollo Rural, algunas ideas y percepciones
equivocadas.
Siempre que salgo hacia el interior del país tengo esa pequeña
sensación, principalmente zonas rurales, que pertenecen a otro país y
es que la diferencia en la calidad de vida (acceso a servicios e
inserción en el mercado) es muy grande.
Estamos hablando de un 24.1 % de la población es decir aproximadamente 6.6 millones de habitantes[1]
y la tendencia encontrada es que a partir del año 1993 la tasa de crecimiento de
la población urbana creció 2.1 % y la población rural 0.01 %, es decir las
zonas rurales van despoblándose e incrementa la población urbana la cual en
muchas capitales de región ya colapsaron y tal como va el tema es muy difícil
pensar que el país pasara a formar parte de los países desarrollados en
veinticinco años como afirmo algún político
que mejor no lo menciono.
Pero
sería justo mantenernos indiferentes y para no ser más duros estáticos ante esta situación y por ello apelamos a la reflexión, sensibilización de
los actores que pueden modificar esta realidad, es un arduo trabajo de largo
plazo porque el “desarrollo rural es un
proceso de transformación, productiva e institucional que tiene por objetivo
mejorar sustancial y sosteniblemente la calidad de vida de la población”[2]
Pero
el enfoque en la búsqueda de
soluciones no se enmarca solamente en la solución del sector agropecuario,
se equivocan ya que el problema va mas allá de resolver esos problemas que es
para todos conocidos como la baja productividad en crianzas y cultivos, que es básicamente una actividad de
subsistencia, existen problemas de uso de los recursos naturales,
gobernabilidad territorial, institucionalidad, presencia del estado y adquisición de capacidades.
Pero
hay acciones que ya se tomaron y no dieron resultados , esas viejas políticas para el desarrollo rural ya
se probaron que no dieron resultados, estamos hablando de exoneraciones
tributarias, subvenciones, paternalismo estatal, protección arancelaria y una
institución financiera especializada en el sector agropecuario y esta
experiencia evidencia que esa no es la solución. Una reforma en las políticas de
desarrollo, un Modelo de Desarrollo
Territorial en el Perú con Visión Sistémica, [3]una visión compartida, una misión definida
con objetivos claros de manera que no hagamos cosas como la reforma agraria que fue un fracaso porque no
logro mejorar la situación socioeconómica
de sus beneficiarios es decir las familias campesinas[4]
de las zonas rurales de nuestro país. Y
es necesario mencionar que el mercado no regulara esta inequidad en la distribución
de la riqueza porque: no estamos en una competencia bajo las mismas condiciones
en la asignación de los recursos, no existen variables que las podemos considerar
constantes (ceteris paribus) y porque además el estado participa distorsionando muchas variables en el análisis económico.
[1]
INEI. Censo de población y vivienda 2007.
[2] Triveli , Carolina y Otros. Desarrollo rural
en la Sierra. Aportes para el debate. GRADE , 2009
[3]
Política de Estado para el desarrollo de la agricultura y la vida rural en el Perú:
2007 – 2021. 2007.
[4]
Eguren Fernando. Reforma agraria y desarrollo rural en la región andina. Lima,
CEPES.2006.
